El tratamiento

El objetivo del tratamiento para pacientes epilépticos es evitar que vuelvan a aparecer crisis epilépticas y, en algunos casos, especialmente en niños, corregir los posibles problemas de aprendizaje y conductuales derivados de las mismas.

La primera medida a adoptar es evitar los desencadenantes como el dormir poco, el alcohol o las luces brillantes y parpadeantes (en el caso de epilepsias que sean fotosensible) y llevar un ritmo de vida ordenado.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO

La primera opción de tratamiento en pacientes con epilepsia son los fármacos antiepilépticos.

Actualmente existen 20 fármacos específicos dirigidos a tratar la epilepsia. No hay un “fármaco que sea mejor que otro”, cada uno cada uno tiene sus indicaciones y contraindicaciones y sus efectos secundarios.

El manejo de este tipo de medicación es complejo. El tipo de fármaco a emplear dependerá de varios factores como la edad, el tipo de epilepsia, el patrón electroencefalográfico, la presencia de otras enfermedades, etc. Hay que vigilar la aparición de efectos secundarios.

A veces es necesario usar varios fármacos para controlar la epilepsia, en estos casos, es muy importante atender a las posibles interacciones entre ellos. Además estos fármacos, frecuentemente, modifican las concentraciones de otras medicaciones que se estén tomando.

Al ser un tratamiento, en la mayoría de las ocasiones, crónico, es fundamental el adecuado cumplimiento del mismo, de hecho, una de las principales causas de que un fármaco no sea eficaz es que no se esté tomando de manera adecuada (olvidos, dosis incorrectas, etc.).

TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO

Cirugía

Hay determinadas epilepsias que se pueden beneficiar de la cirugía. El objetivo de la cirugía consistiría en resecar (extirpar) el área epileptógena o zona del cerebro donde se originan las crisis.

Dieta cetogénica

En algunos tipos de epilepsia, especialmente en niños, esta dieta específica ha demostrado su utilidad. Se basa en sustituir los hidratos de carbono (azúcares) de la dieta por lípidos (grasas), que se convierten en el principal aporte energético, imitando una situación de ayuno. Con ello se metabolizan los ácidos grasos en vez de los hidratos de carbono, lo que provoca un estado de cetosis. El cumplimiento, al menos al principio, de esta dieta es costoso y complejo debido a la dificultad que conlleva retirar los hidratos de carbono de la dieta. Además, este tipo de dieta debe realizarse en centros especializados y bajo supervisión estricta de nutricionistas, ya que no son infrecuentes los efectos secundarios.

Estimulación del nervio vago

La estimulación vagal se realiza con un generador programable de un tamaño parecido al de un marcapasos cardiaco, que se coloca, tras una intervención quirúrgica al igual que los marcapasos, en la pared torácica. Este generador envía señales eléctricas de forma regular al nervio vago, lo que aparentemente produce un cambio en la neurotransimisión. Esto se traduce en una reducción del número de crisis para determinados pacientes.

El paciente y sus familiares disponen de un imán que puede ser utilizado para detener la estimulación o, en caso de que el paciente note que va a tener o que está teniendo una crisis, activarla fuera del ciclo programado.

Pueden ser de especial utilidad en pacientes con epilepsia fármaco-resistente que no se pueden beneficiar de una cirugía.

 

 

Título original: AFRONTANDO LA EPILEPSIA
Autores: Dra. Esther Díaz, Dra. Beatriz González, Dra. Rebeca Losada, Dra. María Rodrigo, Dr. José Serratosa, Dr. Víctor Soto
Edita: Enfoque Editorial S.C.

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